CALERUEGA

Este sorprendente pueblo burgalés, con un patrimonio cultural de envergadura, es mundialmente reconocido por ser cuna de Domingo de Guzmán, fundador en el año 1216 de la Orden de Predicadores, más conocidos como dominicos.

Entre el Duero y la sierra de la Demanda

Nacimiento de una villa

Caleruega nace para la historia entre los años 912 y 940 de nuestra Era, periodo en el que se produce un gran avance del condado de Castilla frente a la España musulmana desde tierras burgalesas hasta alcanzar Osma, San Esteban de Gormaz, Roa y Aza. Consolidado el río Duero como frontera, se abrió un periodo de paz que se aprovechó para repoblar las nuevas tierras entre el Arlanza-Esgueva y el Duero. Se fundaron entonces nuevas villas y, entre ellas, Caleruega, cuyo nombre tal vez proceda del latín cabis, cal, mineral muy abundante en la zona.

La vida en la frontera

Llegaron al nuevo poblado familias castellanas y mozárabes y pronto establecieron un concejo, repartieron las tierras y señalaron los pastos y montes, se levantó una torre de vigilancia, y se construyeron un templo y un molino. Sin embargo, la vida en la frontera no era fácil. El poblado fue atacado en varias ocasiones por tropas musulmanas, y especialmente problemático fue el año 939.

Primera mención a Caleruega

La primera vez que aparece el nombre de Caleruega en un documento es en 1062, concretamente en un acta notarial del monasterio de San Pedro de Arlanza, en el que doña María Fortúniz dona diversos bienes al monasterio.

Un célebre vecino

Alrededor del año 1170 nace en Caleruega el que será su hijo más conocido mundialmente, Domingo de Guzmán, quien con el correr de los años fundaría una de las órdenes religiosas más poderosas de la cristiandad, los dominicos. Tras la muerte del santo, Alfonso X creó un señorío político y espiritual en la villa para gloria de la memoria de Santo Domingo y ordenó el traslado de las monjas dominicas de San Esteban de Gormaz a las antiguas casas solariegas de los Guzmán. El rey acudió a Caleruega y otorgó fuero, convento, villa y términos a la priora de las dominicas, lo que sirvió para abrir un periodo de prosperidad, como recoge el Libro de las Behetrías: Caleruega es del monasterio de Santo Domingo… al rey pagan solamente servicios y monedas. A la madre priora, como titular del señorío, la entrega el concejo por San Martín, 600 maravedises y por infurción (impuesto de solares) pagan lo siguiente: el vecino que tiene yunta de bueyes, un almud (16 celemines) de pan mediado y 16 dineros; el que solo tiene un buey paga la mitad y quien no tiene ganado mayor solo cuatro dineros. Las mujeres pobres entregan dos dineros. Por el yantar del monasterio abona el concejo 30 mareavedises anuales.

Hasta la actualidad

Concejo y convento vivieron siglos de armonía, gracias especialmente a las exenciones fiscales derivadas de los fueros (montazgo, portazgo, etc.), llegando a tener más de 400 habitantes a finales del siglo XVI.

La población se ve reducida en el siglo XIX, ya que en 1843 asciende a 176 habitantes. A la escuela acuden 50 chicos y chicas que pagan al maestro media fanega los chicos y cuatro celemines las chicas. La vida por aquellos años es agrícola y se tejen el lino y el cáñamo. Al comenzar el siglo XX los habitantes son 630 y en 1950 ya llegan a los 861. A mediados del siglo, hacia 1950, la Orden de los Dominicos favorece a Caleruega como lugar santo de la orden valorando el ambiente de silencio y de cristiandad de la tierra. Hombres beneméritos, como los padres Carro y Suárez, trabajaron incansables hasta inaugurar un centro de estudios y espiritualidad para los varones de la Orden y restauraron la torre, iglesia, pozo y claustros.

Hoy Caleruega es una referencia importante en los ámbitos teologales y  turísticos gracias a Santo Domingo.

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