Santo Domingo de Guzmán

Un hombre fundamental
en el cristianismo medieval

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Nace en Caleruega
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Se traslada a Gumiel de Izán
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Va a estudiar a Palencia
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Viajes por Europa
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Comienza a predicar entre los cátaros
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Funda la orden de los predicadores o dominicos
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Muere en Bolonia (Italia)

Infancia y juventud

Domingo de Guzmán nació en Caleruega  hacia el año 1170. Hijo de los señores de la villa, Félix Núñez de Guzmán (el Venerable Félix) y Juana Garcés (llamada comúnmente santa Juana de Aza y beatificada en 1828), Domingo tuvo dos hermanos mayores, Antonio y Manés, ambos dedicados a la vida religiosa.

Entre los siete y los catorce años, Domingo vivió en Gumiel de Izán bajo la tutela de su tío Gonzalo de Aza, arcipreste de Gumiel, donde recibió una cuidada formación.

A los catorce años, en el año 1184 se trasladó a la ciudad de Palencia, en cuya catedral se encontraba el Estudio General (primera universidad española) para cursar los estudios  clásicos: gramática, retórica, dialéctica, artimética, geometría, astronomía y música, y, posteriormente, también teología.

En  1191, vendió todos sus libros para aliviar a los pobres del hambre que asolaba Castilla. 

En 1190 fue nombrado canónigo de la catedral del Burgo de Osma y en 1194 fue ordenado sacerdote y nombrado regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Contacto con la herejía

En 1205, por encargo del rey Alfonso VIII de Castilla, acompañó al obispo de Osma, Diego de Acebes, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, realizó viajes a Dinamarca y a Roma, y pudo conocer el movimiento cátaro que estaba en pleno auge en el sur de Francia. Considerados herejes por Roma, Domingo estaba convencido de que podían ser convertidos al catolicismo y, así, en 1206 se instala en el Languedoc y conforma el germen de la orden de los predicadores.

Permaneció en aquella región ocho años, durante los cuales rechazó los  obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente, lo cual reafirmó su fama de hombre humilde.

Fundación de la orden

En 1215, fundó en una casa que aún se conserva en Toulouse la primera comunidad masculina de sus seguidores, y Domingo comienza a dar forma a la idea de crear una nueva orden. Solicitó permiso al papa y en 1216 funda oficialmente la Orden de Predicadores, más conocidos como dominicos.

De regreso a Toulouse, en 1217, Domingo envió a los aproximadamente diecisiete miembros de la nueva orden a diferentes centros de estudio en Madrid, Roma, París y Bolonia, mientras él recorre Europa realizando nuevas fundaciones de su orden.

El crecimiento de la orden

La nueva orden comenzó a extenderse especialmente por España, Francia e Italia, y por esas fechas Domingo viajó a Segovia, donde fundó el primer monasterio dominico de Castilla.

En 1218 la comunidad de monjas agustinas de san Esteban de Gormaz solicitó su cambio a la orden predicadora. Dicha comunidad sería trasladada en 1270 por el rey Alfonso X el Sabio a Caleruega, ocupando la casa solariega de los Guzmán. Unos años más tarde, las religiosas realizaron una reforma de la vivienda, convirtiéndola en el convento que se puede observar hoy en día. Esta comunidad obtuvo posteriormente el señorío de la villa, gracias a la cesión del mismo por parte de Alfonso X.

En sus viajes por Europa, fundando nuevas comunidades, se detuvo, enfermo, en la ciudad italiana de Bolonia, donde falleció el 6 de agosto de 1221. Su sepulcro se conserva en la basílica de Santo Domingo de esa misma ciudad. En 1234 fue canonizado.

Los dominicos

Domingo llegó a fundar en vida más de sesenta comunidades y a su muerte la orden contaba con unos 300 religiosos. Sin embargo, su expansión no se detuvo con la desaparición de Domingo, hasta el punto de convertirse, junto con los franciscanos, en la orden más numerosa de la Cristiandad hasta el siglo XIX.

Los dominicos, frente a otras órdenes recluidas en los monasterios, se expandieron por el entorno urbano europeo, caracterizándose por su potente  preparación intelectual y teológica y por la lucha contra la herejía, lo que hizo que Gregorio IX les encargase la organización en 1231 de la nueva Inquisición Pontificia, institución que siempre estuvo ligada a la orden.

Grandes pensadores formaron parte de la orden como Tomás de Aquino, Alberto Magno, Vicente Ferrer, Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria, etc.

En la actualidad, la orden sigue conservando su especial dedicación a la enseñanza, a las misiones y al estudio. 

Reliquias

Si bien el cuerpo de santo Domingo de Guzmán permanece en la basílica de Bolonia, existen numerosas reliquias de él a lo largo y ancho del mundo, de entre las que destacan la de la cofradía sacramental de la Sagrada Cena y María Santísima del Rosario de Huelva, la de la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Alhaurín el Grande (Málaga) o la de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en Las Palmas de Gran Canaria, entre otras.

Iconografía